“ Así no llegaron María y José a Belén pero así se entra ahora. Hay que esperar junto al muro. Es una impresionante barricada de concreto, de tres pisos de altura coronada por alambres de púas. La razón por la que el muro existe , según el gobierno Israelí, es mantener a los terroristas alejados de Jerusalén.                                        

 A Belén y a Jerusalén la separan sólo 9.5 km, aunque la comprimida y fraccionada geografía de la región las coloca en territorios  diferentes. En las áreas rurales de Belén, hoy al igual que hace 2000 años, las grutas se utilizan como corrales. Los pesebres se excavan en la roca. Aquí en el blanco de este volátil lugar, rodeada de asentamientos judíos y campos de refugiados, encerrada tras un muro, escondida entre un bosque de minaretes, aprisionada bajo el piso de una iglesia antigua, se encuentra una estrella de plata.                                                                                

Se cree que es ahí donde nació Jesús.                      

 Algunos de quienes uno se encuentra alrededor de Belén citan la Biblia, otros recitan el Corán y unos más cantan la Torá. Algunos muestran sus campos, otros señalan sus olivares, unos más evocan la historia, mientras que otros visualizan el futuro. Algunos rezan arrodillados sobre el piso, otros colocan la frente sobre el suelo, unos más plantan firmemente los pies en la tierra pero giran e inclinan el torso. Algunos arrojan piedras, conducen tanques y unos más se cubren de explosivos. No obstante cuando se llega al meollo del asunto, cuando se prescinde del odio, la política y las guerras, lo único de que la mayoría habla, cuando se trata de Belén, es de la tierra, un trocito de tierra. El lugar que fue la cuna de el Hijo de Dios y del cristianismo ahora vive una situación bien paradójica pues la mayoría de sus habitantes son musulmanes y los cristianos de Belén se sienten como intrusos en su propia ciudad. En los puestos de control a los cristianos se les trata con extrema desconfianza.     

 El aire de esa gruta en donde se cree que nació Jesús , es frío y húmedo y tiene el olor de la historia. "Los conflictos aquí son un microcosmos de los acontecimientos mundiales. Por lo tanto, lo que sucede en ese lugar refleja lo que amenaza la paz mundial”.

(Fuente: Revista National Geographic en español: diciembre de 2007: artículo Belén 2007 d.c )

Esta situación es un desafío para nosotros como iglesia en el cumplimiento de la misión. Nosotros como adventistas    tenemos el desafío de llegar a los lugares más remotos del mundo, de llegar a los lugares donde no se conoce a Cristo. En Turquía está prohibido predicar y en Belén el aroma de la guerra se respira constantemente . Hay que orar por los pocos adventistas que hay allí y que el Señor le permita a su iglesia avanzar en lugares tan difíciles como ese.”

 - Pr Iván Marrero  (Pr de la Iglesia adventista de El Paraíso )